martes, 15 de febrero de 2011

Los ciudadanos y el control de los poderes públicos

Ayer hablaba de las redes sociales como un medio de contacto directo entre el ciudadano y algunos cargos públicos, incluso también con los partidos políticos. Sin embargo, se plantea una pregunta de lo más interesante sobre la que no está de más elucubrar, ¿pueden servir las redes sociales para ejercer una función fiscalizadora de la labor de los políticos?
De entrada, podemos aprobar o suspender nuestra confianza en ellos por medio de las elecciones cada cuatro años, lo cual a todas luces resulta insuficiente, pues las decisiones sobre cuestiones puntuales dejan de estar sujetas al albedrío de los ciudadanos, sobre los que recaen siempre esas decisiones. Es verdad que podemos valorar a nivel global su labor, y concederles el voto si esta valoración es positiva o dárselo a otro partido si es negativa, o incluso utilizar el tan temido castigo ideológico de la abstención, pero en las decisiones puntuales nuestra opinión prácticamente no cuenta, ya que una vez elegidos pueden hacer lo que quieran. Entonces nos queda el derecho a la pataleta, a mandar escritos de protesta o incluso a recurrir las decisiones en otras instancias, sin embargo, la efectividad de estas medidas suele ser sino nula al menos si muy limitada.
Las redes sociales se han convertido rápidamente en un medio para transmitir esas protestas y para difundir nuestras quejas sobre aquellos aspectos de la gestión de los políticos con las que no estamos de acuerdo. A ello ha contribuido sin duda la facilidad de adhesión a las protestas, en las que podemos participar con un sólo click. Esa facilidad crece a medida que la causa es seguida por más personas, ya que nuestra adhesión pasa más desapercibida, además tampoco obliga a identificarse con nombre propio u otros datos personales, por lo que la gente se siente segura de no sufrir represalias por ese apoyo.
El poder mediático de las redes sociales y la velocidad con la que trascienden las cuestiones de todo tipo en ellas las podría convertir en un medio de moderación de los poderes públicos, pero se tendrían que dar unas condiciones muy específicas para que ello sucediera: que los políticos participasen activamente en las redes y tuvieran en cuenta las opiniones de los ciudadanos que las utilizasen, que fuese una cantidad representativa de gente la que usase las redes y que no lo hiciese bajo identidades ficticias o falsas, todo ello con el objeto de que sirviese de medio para refrendar o rechazar las cuestiones planteadas.
Aun es muy pronto, las redes aun no pueden servir para esto, dado que son maleables y hasta se pueden generar en ellas falsos estados de opinión dirigidos a desprestigiar al adversario político o crear grupos de protesta artificiales compuestos por gente anónima. No dejan de ser un estupendo medio para publicitar esas quejas o propuestas, pero no pueden ser un medio de presión, porque no obedecen a ningún tipo de norma, no conforman un colectivo regulado con el que se pueda negociar, ya que todos son portavoces de sí mismos, ni garantizan de ninguna forma que las opiniones que circulan por las redes puedan ser las de una mayoría significativa.
De momento hay que seguir usando otros medios o incluso abogar por la implantación de otros nuevos. Así las asociaciones de vecinos, los colectivos de todo tipo siguen siendo más coercitivos, la acción directa y personal por medio de la entrevista con el político, las protestas en la calle con pancartas y eslóganes, las huelgas, etc., siguen siendo los medios más utilizados, pero podemos pedir la creación de otro tipo de órganos, por ejemplo, consejos de participación ciudadana, consejos sectoriales con representantes del área a que se refieran, presupuestos participativos, sistemas para pulsar la opinión de los ciudadanos como buzones de sugerencias, encuestas o incluso el uso referéndum a nivel de barrio, pedanía o municipio. Y ¿por qué no? con el apoyo de las redes sociales para seguir reivindicando todo aquello que no nos parezca bien.

lunes, 14 de febrero de 2011

León y las redes sociales

Hace unos años nadie hubiera pensado que para pulsar la actualidad de una ciudad hubiese que hacer algo más que abrir un periódico local y leer las noticias del día o encender la radio. Pero, cómo quien dice, fue ayer, cuando las redes sociales entraron en nuestras vidas y ya son un referente de la actualidad. La gente habla en ellas de lo que quiere, de lo que les preocupa o de aquello que les sorprende o llama la atención.
Incluso el mundo de la política se asoma a la red de redes a través de sus perfiles en Twitter o Facebook, o con modernas páginas web que enlazan con estas redes, para facilitar los enlaces y generar feedback de las noticias que quieren poner de relieve.
Las cosas han cambiado, vemos como en Tunez y Egipto las redes sociales han tenido un papel muy importante a la hora de coordinar las protestas que han llevado a derrocar a sus poco o nada democráticos gobiernos. A estos, cada día les resulta más difícil controlar las redes de comunicación, quizá una de las pocas ventajas de la globalización.
Hoy podemos pulsar la actualidad de León en la redes sociales, sin duda las más populares Twitter y Facebook nos darán una idea de lo que se habla y que interesa a los leoneses. En Twitter podemos seguir el hashtag #leonesp o el perfil @desdeleon a través del que se retuitea todo lo publicado con el hashtag citado. También siguiendo los perfiles de la prensa digital @Leonoticias_, @Ileoncom, etc., donde tuitean al momento las últimas noticias. A esto hay que decir que la prensa escrita llega bastante tarde y que como no se suban al carro pronto se verán abocados a perder seguidores, ya que les falta la inmediatez que ofrecen estos medios.
Por otro lado hay una masa coral de tuiteros leoneses que con mayor o menor intensidad generan seguidores y transmiten información en la red social, un claro ejemplo de ello lo tenemos en Alfredo Arias, más conocido como @minipunk, que ha sido precisamente uno de sus mayores impulsores y que ha conseguido posicionar a León en la red Twitter.
Por otro lado tenemos Facebook, donde no parece que haya un perfil que tenga una hegemonía clara, aunque encontramos miles de referencias a León, por medio de los perfiles particulares en primer lugar, y también por medio de los grupos y páginas, con varios miles de seguidores unas, con cientos otras, pero sobre todo, con temas de lo más variopinto, peticiones para conseguir una autonomía leonesa, unos para que se ponga el tranvía, otros para que no, apoyo a Caja España, apoyo a la Catedral de León, al Baloncesto León, a la Cultural, pidiendo una facultad de medicina, en contra de la línea de altísima tensión Sama-Velilla, etc.
Sin ninguna duda, León tiene una importante presencia en las redes sociales y cada día más, hasta el punto de que la política tiende puentes para poder adaptar sus programas también a la participación de los ciudadanos a través de estas, quizá algún día no muy lejano una gran parte de las campañas electorales tenga lugar en las redes sociales y León puede ser un buen laboratorio para ello, por el alto grado de participación, sobre todo entre la gente joven, a través de estas redes.
Hace pocos días, plagiando la iniciativa de Tomás Gómez en Madrid donde promociona el hashtag #quierounmadrid con el que recoger las propuestas de los madrileños se usó el hashtag #quierounleon para ver que proponían los leoneses, y en pocos días generó más de un centenar de propuestas, de las cuales se hizo eco el alcalde de León (fortuitamente, puedo asegurarlo), Francisco Fernández, conocido en Twitter como @pacofleon, comprometiéndose a estudiarlas.
Hace unos minutos he descubierto que también el candidato por León del Civiqus, Miguel Hidalgo, @m_hidalgo_g sigue el hashtag #quierounleon en Twitter y hace sus propias aportaciones.
¿Será esta una nueva vía de ejercer un control sobre los poderes públicos? Lo vemos en otro post.